domingo, 1 de junio de 2008

EL AMPLIO UNIVERSO DE ANGOSTA

ANGOSTA/ANGUSTIA;
Poesía, Violencia,
Política, Erotismo
Y Deseo.



Me propongo por medio de estas letras analizar a profundidad una de las novelas estudiadas dentro del corpus de la clase, teniendo en cuenta el tema de la violencia como eje principal, elemento que de manera transversal fue el núcleo común que compartieron las novelas leídas: Hijos de la Nieve de José Libardo Porras, La Virgen de los Sicarios del controversial Fernando Vallejo, Rosario Tijeras de Jorge Franco y finalmente Angosta, novela que logra de manera exitosa dar cuenta de una serie de acontecimientos violentos tales como:

Asesinatos organizados por entes políticos. Presencia de un gobierno autoritario y paramilitarista, impunidad y marginalidad. Presencia de Los Siete Sabios.

“Los Siete Sabios intentan preservar cierto equilibrio de poderes: la religión, la milicia, la política, la magistraduría, la industria, el sector agropecuario y el comercio. Esta muestra no es estricta, puede faltar el representante de algún gremio y otro estar duplicado, pero se intenta seguir el consejo del Gran Moreno, fundador del grupo y presidente del mismo hasta su fallecimiento, quien dejó en los estatutos esa recomendación como una medida de equilibrio y cautela” Angosta, Pág. 231.


Abismales diferencias entre clases dentro de la misma ciudad. Delimitaciones físicas y mentales a partir de la cantidad de dinero que se posea: sólo aquellos ciudadanos de Angosta cuya suma monetaria sea como mínimo, un millón de dólares, es agraciado de pertenecer al mejor sector de la ciudad. Tierra Fría ó Paradiso. Lugar en donde viven los Dones.
-¿Tu sabes cuanto gana al mes Bill Gates?
-No tengo ni idea, linda- le dijo Jacobo.
-No sé decirlo en español. Listen: forty six million dollars !
-Ajá, es un tipo rico. Pero a ti no te gustaría ser tan rica como él, ¿verdad?
-Claro que sí. Hay muchas cosas que nosotros no podemos comprar. Y te compraría a ti un carro nuevo. Angosta Pág. 246. Conversación entre Lince y su hijita, habitante de Tierra Fría.


En Angosta, se evidencia el desplazamiento forzoso, y por tanto el incremento de zonas marginadas y sectores deprimidos, la paranoia y el síndrome de “los pobres son peligrosos” la rigen desde su existencia, la presencia de organismos dedicados a la limpieza social colaboran en el sentido de la violencia normalizada y por supuesto la presencia de grupos guerrilleros.

Angosta fue la única, de dichas historias leídas, cuya diégesis, personajes, narrativa y modo de tratar el tema de la violencia rompió con los paradigmas preestablecidos que desde hace años vengo leyendo en cuanto a literatura colombiana se refiere. Estos paradigmas, relacionados diametralmente con los asuntos de: La Violencia como respuesta al fenómeno del narcotráfico y sicariato.

La violencia social colombiana ha sido un tema recurrente en nuestra literatura. Desde las novelas que se referían a las guerras civiles del siglo XIX, pasando por la centena de textos narrativos que enfrentaron el asunto de la Violencia de los años cincuenta y la literatura que dio cuenta del conflicto en los años setenta y ochenta, hasta la nueva narrativa colombiana que se remite a la violencia actual (haciendo énfasis en el fenómeno del narcotráfico y el sicariato), los escritores colombianos se han empecinado en revisar, recrear, indagar, explorar el fenómeno. La razón de este interés es muy simple: la violencia ha sido el problema más acuciante y dramático de nuestra historia, ha definido nuestra identidad y nuestro destino, y los escritores han entendido la responsabilidad de indagarse como sociedad, han sentido la urgencia de dejar su testimonio, de hacer un aporte a la comprensión del fenómeno.

No se trata pues de la simple historia del sicario, el mundo sórdido en el cual se desempeña; la siembra, producción y comercio de la coca como única opción de conseguir dinero; las clases sociales marginadas del país aledañas a la capital antioqueña víctimas de pandillas y delincuencia común juvenil; la religión católica o el satanismo como salvación e íconos fetichistas; la lucha entre carteles del narcotráfico y la cosificación de la vida.

Por el contrario, esta amplísima ciudad en donde todos caben, pero separados, en la que se habla un mismo idioma, pero se necesita un salvoconducto (especie de visa) que autorice a los segundones y tercerones o calentanos pisar Tierra Fría, es víctima de dos pestes modernas que se la carcome: La Violencia Generalizada y La Exclusión, enfermedades que hacen que el sino de sus habitantes se vea infectado por las mismas y termine con: muertes impunes, huídas de la ciudad hacia destinos extranjeros ó en el peor de los casos con la espera sumisa en Angosta por quienes no tuvieron la opción de salir corriendo, siendo destinados a desaparecer “mágicamente” del mapa.

Jacobo le tomó la mano a Virginia (Candela). Estaban huyendo como animales asustados que han olido los pasos hambrientos de una fiera o las llamas devastadoras de un incendio. En unas cuantas horas aterrizarían en otro mundo, quizá un poco mejor. Atrás quedaban millones de personas atrapadas, que no podían huir. Angosta Pág. 370.

Ahora bien, Angosta está situada en un estrecho valle de los Andes, cuya cascada conocida como el Salto de los Desesperados sucumbe silenciosamente innumerables voces. La ciudad está dividida por montañas, por un muro de contención y límites fronterizos internos.

Salvo el clima, que es perfecto, todo en Angosta está mal. Podría ser el paraíso, pero se ha convertido en un infierno. Angosta Pág. 372

Estas divisiones, han sido construidas con la convicción de consolidar una política de Apartamiento, cuya ideología encierra a cada casta en su propio sector: los dones en Tierra Fría, mundo artificial excesivo.
Los segundones o tibios en Tierra Templada viven en una aparente zona de clase media en declive. Es frío, gris, huele mal, se percibe un ambiente populacho en el que por medio del hotel La Comedia se caracteriza una atmósfera sombría, sobrepoblada y sucia.
Los tercerones o calentanos viven en la tórrida Boca del Infierno. La exclusión, la violencia y la marginalidad son sus características principales. En este sector hay delincuencia común, anarquía, desorden, se vive bajo la convicción de la ley de la selva, es un pequeño infierno en donde el miedo impera por encima de cualquier asomo de violencia.
Estas plagas, que conjuntamente dan lugar a Angosta son controladas por los Siete Sabios, quienes determinan quién puede vivir y quién por el contrario debe ser desaparecido bajo la caída por el Salto de los Desesperados.


Por medio de personajes inolvidables, por la construcción de los mismos, la manera como Abad los presenta y nos hace conocer sus más íntimas sensaciones, la novela es narrada mediante la utilización de hiperrealismo contemporáneo bajo la constante utilización de metáforas.

Andrés Zuleta: 25 años, 66 kilos de peso, 1.77 m de estatura. Delgado, pálido, de cejas negras bien delineadas. Cara dulce y ojos grandes, negros, hondos, ojerosos, y una hilera de dientes perfectos que le adornan la sonrisa. El cuerpo es espigado y fibroso, pero a pesar de tantas cualidades, se nota que es inseguro, incluso torpe. Pese a sus años es virgen todavía, aunque se masturba regularmente, pensando en oscuros objetos del deseo. Es poeta, caminante, buen lector, y no carece de disciplina, aunque nunca ha tenido un trabajo fijo. Tiene ideas vagas sobre todas las cosas y muy pocas convicciones firmes. Todavía no lo sabe pero hoy mismo dejará la casa de sus padres. Angosta Pág. 20

La Violencia en Angosta es generada por la exclusión y la injusticia social, y como resultado de esto surge más violencia. Además de este síndrome, la historia hace hincapié en el deseo como elemento emancipador y des-sectorializador del ser, pues es gracias a él que los distintos personajes de la historia dan un vuelco a sus vidas pero el contexto que los rige de: La Violencia por La Violencia nos los deja de lado, y claramente los hace su víctima.

Pues bien, he aquí un breve recorrido por el amplio universo de Angosta a partir de sus habitantes, todos residentes de la Comedia, hotel decadente ubicado en Tierra Templada:

Jacobo Lince, quien combate con sexo indiscriminado y su deseo carnal por las mujeres, su angustia de vivir, es el dueño de la librería La Cuña ubicada en uno de los tres sectores de la ciudad, es quien junto a Andrés Zuleta, su contrapersonaje protagonizan la historia que se vive en Angosta.

Andrés Zuleta, es un joven poeta quien permanentemente escribe en su cuaderno personal las percepciones y experiencias de su vida. Por medio de él y su familia, en Angosta se presencia la violencia generalizada a la que unas líneas atrás hacía referencia. Zuleta es maltratado psicológicamente por sus padres y hermano (miembro de la Secur) y juzgado de maricón por escribir poesía, esta presión y el deseo de vivir tranquilo y de lo que sus escritos le den, lleva a Zuleta a buscar su independencia a través de un trabajo de redactor en Tierra Fría; trabajo qué como resultado lo hace acreedor a ser un miembro más de la lista negra de las víctimas del Salto de los Desesperados, al estallar sus gritos contra las rocas. Una vez de tantas el mismo Zuleta escribió en su cuaderno: ¿Quién va a aprender qué? En realidad la vida no tiene solución. Morirse es la única solución. Es la peor, pero la única solución. Angosta Pág. 177.

Con el tragaluz abierto me hice un huevo frito que me repugnó y lo tiré a la basura, al lado del nido. Me siento como una rata. Pariente de la rata, me siento. Creo que en el aire hay ojos de tórtolas (parientes de gallinas) que me ven, me juzgan, me desprecian. Me dieron ganas de vomitar, pero me contuve. Esto no se lo voy a contar a nadie. Creo que estoy hipersensible. Cuando quiero volverme vegetariano, y me pasa casi todos los meses, es porque estoy hipersensible. Mi mamá me decía: “Tú tienes períodos, como las mujeres”. Angosta Pág. 177

Candela, una pelirroja aguerrida, cuyo deseo de superación y mejorar su calidad de vida, la lleva a encontrarse con Jacobo Lince, su amante, amigo y quien la ayuda a conseguir su salvoconducto temporal en una librería en el sector de Tierra Fría, es por medio de quien conocemos Tierra Caliente, conocida como Boca del Infierno y sus submundos deprimentes, peligrosos y por supuesto excluidos.

Lince, Zuleta y Candela han sufrido el abandono de sus padres, el rechazo y la humillación de la familia, el sometimiento a una vida que les produce asco y resentimiento. Han padecido la soledad y el desencanto, la impotencia de no poder decir, el desprecio y el desdén de quienes aman .

Todos ellos, más un matemático, una mujer tristísima, un par de bohemios, y una fotógrafa (también amante de Lince). Todos, menos la última, viven en La Comedia y son personajes que recrean una vida aparentemente normal; como la que vive usted, yo o todos aquellos que no estamos alzados en armas, pero personas cuyas vidas corrientes se ven afectadas por la violencia de la que se habla en Angosta, de la que se vive en Colombia, en Suramérica en general, en los países del tercer mundo, marginados y excluidos de las grandes potencias y escindidos internamente por unos cuantos mandamases practicantes también, de la ley de Apartamiento, que como su lema lo indica: ve en la separación la única solución.

Mas que una historia, Angosta narra muchas historias, todas ellas cruzadas por el fracaso y el fatalismo, por la discriminación, la exclusión, el abandono y la soledad, por la violencia que se evidencia, a través de múltiples manifestaciones, en la fragilidad de unas vidas, en la decadencia de una ciudad cuya humanidad ha pasado a segundo plano.

Angosta, más que una novela cuya diégesis de cuenta de la violencia que se vive en nuestro país y es posible de universalizar; esa violencia de exclusión por el concepto de: cuanto tienes, cuanto vales. Es una novela rica en historias corrientes, con personajes corrientes, personas de carne y hueso que sienten, huelen, sufren y uno sufre con ellos. La dualidad y el vaivén narrativo del que hace uso Abad para ir de Lince: el carnal, pragmático, conforme a Zuleta: un joven poeta con ideales utópicos sin apoyo de su familia, son opuestas maneras de pensar, sentir y ver la vida, que hacen de la novela algo realmente humano, a mi manera de ver, cercano.