lunes, 19 de noviembre de 2007

ENTREVISTA

Nombres y Apellidos: Un Fulano Detal
Lugar y fecha de nacimiento: Cali, enero de 1981
Nivel Educativo: Universitario
Profesión: Economista
Esencia: artista
Hobbies: leer literatura colombiana, tocar bajo, hacer fotografías, ver atardeceres, ir a cine, visitar museos de arte, hacer grafitti, escribir, mezclar música, bailar, hacer e ir a teatro, montar en bicicleta y navegar por Internet.

“Me gusta el arte contemporáneo, experimental, que se metan con los espacios, rayen las paredes… me gusta ver cosas diferentes, no el típico cuadro enmarcado, que jueguen con la historia del arte o cosas así”.

Margarita: ¿En qué colegio estudió?
Fulanito: Pues mis papás me presentaron en el Pio XII, afortunadamente no pase la prueba (risas) entonces me presentaron al Colombo Británico y en ese las cosas si salieron bien. Ahí pasaron los siguientes trece años de mi vida. Me acuerdo que en el colegio escribí una obra de teatro que representaron una vez. Era un drama social fatal. Desde ese día juré nunca más volver a escribir teatro.

Margarita: ¿No le parece que se dio por vencido muy rápido?
Fulanito: No. En definitiva no, el teatro prefiero verlos, disfrutarlo, a veces hasta hacerlo, por ahí unas vacaciones estuve haciendo unos intento de hacer teatro e irme a presentar al Perú pero todo resultó siendo una farsa, o sea que no, definitivamente no volví a escribir teatro, a lo mejor algún día me de nuevamente por ahí.

Margarita: ¿Tiene influencias el colegio donde estudió en el momento de preferir las artes a las ciencias exactas?
Fulanito: Pues más o menos, yo creo en realidad que lo que más influyo en mí para que desde pequeño me gustara ir teatro, a cine, que me leyeran antes de dormirme en fin fueron mis papás. Ellos si influyeron bastante en actividades culturales. Me acuerdo que desde pequeño jugaba a tener un grupo de música yo era el guitarrista. Ahora que pienso creo que el teatro al fin y al cabo es casi un juego, yo jugaba a ser el guitarrista, el grupo de hecho se llamaba los prisioneritos. En vacaciones estaba en grupos de cosas de esas como lúdicas, artistas entonces me acuerdo que derretía crayolas y me disfrazaba en esa época tenía como nueve año.

Poco a poco y casi sin darse cuenta, la reiterada apreciación de sus padres por el arte, más la motivación mas bien poca por parte del colegio donde estudió, ahora es consciente que desde niño disfrutaba trabajando en artes lúdicas como disfrazarse y jugar a hacer teatro, pintar cerámicas y tener su propia banda musical.

Fulanito: desde chiquito voy a obras de teatro, mi papá sobre todo hizo que amara todas estas actividades culturales como tan diferentes a las que están la mayoría acostumbrados a ver como normal, él sobre todo yo creo que fue bastante influencia en mi interés por el arte.

Margarita: ¿Cual es su opinión sobre los programas de televisión nacionales?
Fulanito: mi tiempo libre desde los 10 como hasta los 18 me lo pasé frente a un televisor. Meno mal para esa época la programación de los canales nacionales eran bastante lúdicos, educativos. Me acuerdo que me llegué a sentir mal por no tener la cartilla de “Don Chucho”, el personaje con quien conjuntamente podía aprender sobre sombras chinas, el componente químico de la sal o me acuerdo también de “Naturalia”. Ahora es muy diferente veo poquísima televisión, ya me aburre me parece insulsa, repetitiva, mamerta. Ahora prefiero, no se, escuchar música, navegar por Internet ir a cine que ver televisión. Menos mal existía la televisión cultural y educativa de Inravisión.

Margarita: me dice que prefiere navegar por Internet, ¿Qué portales visita?
Fulanito: consumo de manera casi masiva Internet. Pienso que es una gran herramienta que si se usa de manera responsable puede llegar a ser el mejor invento que trajo consigo la globalización. Estoy más conectado al mundo con Internet. Claro que es un arma también, a mi me parece la mejor arma de todas, es genial en el sentido que uno puede tener acceso a todo nivel, a nivel mundial pues. El computador es una herramienta no se debe convertir en un fin. No tener vida por estar en el computador me parece patético.

Margarita: ¿Un arma?
Fulanito: (risas) una herramienta, un instrumento, no se como querás llamarlo, no es en el sentido de arma de “gun”.


Margarita: ¿Qué quiere decir no tener vida por estar frente a un computador?
Fulanito: pues me refiero a no tener vida real sino virtual, o sea a tener amigo en serio, novia, no se…

Margarita: ¿Qué piensa de la radio, sus programa etc.?
Fulanito: la primera vez que prendí la radio fue en 1990. Me senté toda la tarde a escuchar música. Radioactiva básicamente. No me despegué en todo el día de la radio. Literalmente pegado al radio, cara a cara con el equipo de sonido, llamé incluso a pedir canciones y todo. Ahora con la radio ocurre un fenómeno muy parecido que con la televisión, todo se ha degenerado. Solo en casos de emergencia cuando no tengo algún cd mi por ahí me toca poner radio y siempre pongo 89.5 que es la emisora que pone como la mejor musiquita de resto para nada radio. Cuando voy con mis papás en el carro y ellos escuchan noticias pues ahí también pero como te digo es cuando yo no tengo opción de escuchar algo de mi música.

Margarita: ¿Por qué entonces estudia economía?
Fulanito: (risas) eso es una pregunta difícil de contestar, es una de esas contradicciones que tiene uno que no son entendibles pero en últimas ahí están. Lo que si tengo claro es que me dedicaré el resto de la vida a trabajar en lo que me gusta hacer, cine.

Margarita: Gracias por el tiempo
Fulanito: nada, todo bien, con mucho gusto.

jueves, 4 de octubre de 2007

Consumo Cultural en América Latina

¿Por qué aumenta o disminuye el consumo?

Existen diferentes teorías con respecto al incremento o a la disminución del consumo cultural en América Latina. Pues bien, después de haber consultado diferentes textos, tanto físicos como virtuales, encontré en el libro “El consumo cultural en América Latina”, coordinado por Sunkel, en el que diferentes comunicadores, antropólogos etc., hacen sus aportes y comparten sus teorías con respecto a temas tan complejos como el ya mencionado. En el segundo capítulo del texto, escrito por Guillermo Canclini, hay un tema en especial del que quise hablar en clase y aprovechar este ensayo para expresar, teniendo en cuenta mi rol de teórica para de alguna manera tratar de entender que se entiende por consumo, cual es la diferencia entre consumo y consumismo, que posible valores intrínsecos existen en cada individuo al consumir, por que familias populares, o de escasos recursos económicos, a quienes se les dificulta comer y educar a sus hijos, “tiran la casa por la ventana” para celebrar alguna fecha especial.

Diferentes economistas han tratado por diferentes métodos de definir o desarrollar teorías que envuelvan de una manera homogénea el porque las personas consumen, que consumen y cuando lo hacen. Con base en los comportamientos de los consumidores y aplicando teorías económicas tales como fenómenos de inflación, relación entre precio-salario, leyes de mercado, etc., encontrando estas posiciones económicas inútiles.

Profundizando un poco mas, algunos han tenido en cuenta teorías keinesianas, marxistas, o utilizan como ejemplo a Friedman para adentrarse en sus investigaciones, pero Canclini, contradictoriamente asegura que consumir va mucho más allá de comprar por comprar, del afán de suplir alguna necesidad básica como comer, dormir etc., insiste en que detrás de consumir determinada marca de ropa, escuchar una música, cualquiera que esta sea, visitar centros comerciales, tener gustos por la moda, utilizar una cantidad específica de cubiertos a la hora de sentarnos en una mesa, entre otras muchas maneras de consumo que puedan existir, mediante hipótesis, determina que este consumo nos posiciona en un lugar en la sociedad, nos hace sentirnos reconocidos dentro de una sociedad, permite que además de diferenciarnos de unos, nos parezcamos a otros y de esta manera conformemos grupos sociales, compartamos historias, creencias religiosas, gustos por la música, las marcas o las preferencias alimenticias. Citando a Freud, Canclini asegura que no existe peor circunstancia para un ser humano que el del no ser reconocido ni querido por nadie.

LLegando LLegaste!!

domingo, 30 de septiembre de 2007

Woody Allen (Annie Hall)

Estas letras estarán dedicadas a una de las mejores películas del director, actor y guionista estadounidense Allan Stewart Konigsberg más conocido como Woody Allen con su producción Annie Hall.

Alvy Singer, protagonizado por Allen es un comediante de escenario que vive en Manhattan. Acaba de cumplir los cuarenta y por su cabeza pasan una serie de reflexiones sobre la infancia, el envejecimiento y, principalmente, su relación con el sexo opuesto. Alvy le habla al espectador, dirigiéndose a la cámara y poniéndonos al tanto de distintos momentos de su vida. Conoce a Diane Keaton, quien protagoniza a Annie, una mujer de treinta años con quien experimenta diversas experiencias. Es una historia de amor, vista desde un punto de vista diferente, tal vez más real. El conflicto es evidente en la relación de estos dos personajes.

Es un filme absolutamente enriquecido por diferentes aspectos cinematográficos, tales como:
• tiras cómicas para recrear el drama de la historia.
• Letreros encima de las cabezas de los personajes mientras hay dialogo entre ellos con el fin de mostrar al espectador los verdaderos pensamientos de los personajes.
• Retrospectiva ó flash backs. En el momento en el que Alvy viaja a Brooklyn con Annie y su mejor amigo Rob, por ejemplo, pueden observar a los padres de Singer discutir, mientras el carrito de la montaña rusa que pasaba por encima de su antiguo hogar, sacudía completamente su casa. Visitar la escuela donde estudiaba, sentarse en uno de los escritorios junto a sus compañeros de clase, todo esto a los cuarenta años.
• Pide opinión a personajes extras de la película para que le aconsejen sobre la situación dramática que vive con su novia Annie. Mientras camina por las calles de Nueva York, detiene a una anciana, a una pareja de enamorados y hasta a un policía que va en un caballo.

Son recursos extraordinarios, que nunca antes había visto en el cine y producen en mí la fascinación por el séptimo arte. Otro ejemplo clarísimo podría ser el momento en el que Alvy y Annie se encuentran haciendo fila para entrar a cine y detrás de ellos hay un hombre haciendo comentarios sobre cine, uno de ellos es sobre el escritor y director Marshall McLuhan, Alvy no tolera estas opiniones, le habla a la cámara para expresar su sentimiento de desesperación y además trae a McLuhan a la escena y confronta a los dos personajes, es decir, al hombre que estaba hablando sobre McLuhan y al mismísimo Marshall para que hablen cara a cara. ¿En que otro filme se había utilizado este tipo de recursos?

La historia avanza, y en ella se hace cada vez más obvio el deterioro por parte de la pareja, contrario a lo que sucedía al principio, la relación de Singer y Annie era perfecta, alimentada por el fino humor de ambos y el romanticismo de los atardeceres en los muelles de Nueva York y las caminatas por la playa. He aquí otro ejemplo de recursividad por parte Allen, pues recrea al espectador utilizando fueras de campo, mientras estos se supone van caminando por la playa, solo se escuchan sus voces, no se ven. La cámara va al hombro y esto produce en el espectador imaginación de los personajes.

Todos estos recursos McLuhan los denomina extensiones del cuerpo, refiriéndose a ellos como aspectos que ya existen, que están ahí pero que muy pocas veces son bien utilizados.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Weltanschauung (O qué pienso del mundo)

SUCURSAL DEL CIELO



Alguien por ahí una vez me mandó esto, es una de las poquísimas cadenas (FW) que leí hasta el final. Me pareció que hay varias cosas que atina el personaje que se tomó el tiempo para escribir esto. Juzgue por usted mismo!!

Cali, la capital del cielo, es hoy una de las ciudades menos promisorias denuestro país. Nuestra cultura, arribista por excelencia, se dejó seducir porel espejismo del dinero y por el encanto del poder, para convertirse en cuna de hombres y mujeres enceguecidos por el reconocimiento social, la superficialidad, la peste del narcotráfico y la saturación de un prototipo de belleza enmarcado por la lobería y la promiscuidad.
La generación caleña del futuro, hoy se debate entre el pasado de la economía ficticia y sus rezagos. Es una mezcla de jóvenes, con intenciones de cambiar, pero manipulados por el fantasma de la vida superficial y fácil.
Quedan muy pocos valores para rescatar en nuestra Cali, nos debatimos entre los dos eventos más reconocidos de nuestra ciudad, la Feria y el Exposhow.
Seguimos pensando que el paraíso de la silicona es el mejor vividero del mundo, sin preocuparnos por sembrar cultura y dignidad.
Cali sigue viviendo del recuerdo de la caña, de los apellidos que se mezclaron con el alcohol, la droga, y el sexo.
Cali todavía se despierta recordando la gloria de aquellos que construyeron lo que hoy estamos destruyendo.

Nuestra cultura es frívola, materialista, superficial y básica. Nuestro mejor evento en la semana es salir a Praga, Bamboleiro y Kukaramakara, tomar aguardiente blanco y terminar en un motel con la cola mas grande y las neuronas más pequeñas, o con el hombre que tenga el mejor carro, la camisa mas fina y la mejor declaración de renta.
Vivimos en la tendencia "fashion-frívola" de exhibir en la feria el mejor trofeo de los especimenes dispuestos a hacer gala de sus gafas, su camisa, su escote, su tinte, su silicona, y todo lo demás.
Cali se durmió en esta sociedad que la arrastra cada vez más al fracaso. No son solo los estratos bajos, que eligen a un mal alcalde, los responsables de nuestro deterioro, somos también nosotros, los de estrato 5 y 6, que seguimos juzgando a los seguidores de Apolinar por "inconscientes ", sin darnos cuenta de que no estamos haciendo nada para sembrar principios, cultura y estabilidad social.
Son muy pocos los jóvenes que están dispuestos a involucrarse en el proyecto de una vida ejemplar, a enseñar principios, a crear una vida con sentido. Faltan héroes, faltan personas sensibles dispuestas a construir en vez de destruir.
Vale la pena hacer un alto en el camino y reflexionar sobre la ciudad donde queremos que vivan nuestros hijos, una ciudad donde podamos encontrar mujeres capaces de criarlos, hombres dispuestos a promover un cambio social. Necesitamos una cuna de líderes capaces de guiar un país. No podemos seguir alabando el ejemplo del presidente Uribe sin darnos cuenta de que ni somos, ni estamos favoreciendo una sociedad capaz de formar personas ejemplares, luchadoras correctas, intelectuales, cultas y sobretodo dignas.Y usted, que está haciendo por Cali y de paso por su vida???

viernes, 28 de septiembre de 2007

Para ti, Para él

A veces me gustas
Otras veces no tanto

A veces te extraño
Otras veces no recuerdo que existas,

Te quiero pero a mi manera,
Te quiero de vez en cuando

Unas veces quiero verte
Otras veces no tanto.

No te enamores
No permitas que me enamore

Las cosas serias me asustan,
No hay como ir improvisando.

Un día de luna llena
O una noche de sol radiante

Like a rolling stone la canción de fondo
Quisiera no pensarte tanto.

El perfume que uso se llama como te lo conte en el lago,
Polvo de estrellas, viento de otoño y púrpura chontaduro.

El acuario vacío de mi cuarto quiero llenarlo
Los bombillos de colores serían un encanto.

Dame tiempo
Dame espacio

Tengo que darme cuenta
Porque te estoy queriendo tanto.

lunes, 17 de septiembre de 2007

El Loco Da Guerra

EL LOCO DA GUERRA[i]

(Aunque este no es Guerrita)



Cuando escuche en la calle que alguien le dice: "No se preocupe que no lo voy a robar", alístese para salir corriendo o por lo menos para evadir lo más rápido posible a quien le este diciendo esto, porque seguro lo van a robar.
Margarita Peña A.



Juiciosamente se levantaron esa mañana del miércoles con el propósito de cumplir con el procedimiento requerido para una de las clases que hace parte del pensum de cuarto semestre.

El sitio de encuentro era la plaza de Caycedo, en todo el centro de la ciudad, donde seguramente alguno de los viejitos pensionados estaría dispuesto a compartir alguna de sus historias con nosotros. En este sitio pululan, es el lugar predilecto de encuentro lúdico para jugar parqués, leer periódico, discutir sobre política o simplemente estar ahí. Por lo que encontraron apropiado el lugar para hacer la tareita.

Son las diez de la mañana, ya el sol hace de las suyas. La gente camina rápido, la bulla de los carros te aturde, las ventas ambulantes te persiguen por todas partes, es como si esta parte de la ciudad, la que conoces pero que hasta ahora es tan ajena a vos quisiera devorarte.

Sí, odio a Cali, una ciudad con unos habitantes que caminan y caminan… y piensan en todo y no saben y son felices, no pueden asegurarlo. Odio la Avenida Sexta por creer encontrar en ella la bienhechora importancia de la verdadera personalidad. Odio al Club Campestre por ser a la vez un lugar estupido, artificial e hipócrita. Odio al teatro Calima por estar siempre atestado los sábados de gente conocida. Odio al muchacho contento que pasa al lado, perdido al fin del año cinco materias, pero eso no le importa, porque su amiga se dejo besar en su propia cama. Odio a todos los maricas por estúpidos en toda la extensión de la palabra. Odio a mis maestros y sus intachables hipocresías. Odio las malditas horas de estudios por conseguir una buena nota. Odio a todos aquellos que se cagan en la juventud todos los días.

Nos sentimos más tranquilos cuando vemos que un par de periodistas de "Telepacífico" hacen una interesantísima nota sobre el locutor más reconocido en la capital vallecaucana. Se trata de "Pepezón", el dj y locutor de Olímpica Estéreo está siendo entrevistado por los periodistas.
"Ah, no, aquí no pasa nada, si esos manes están con cámara, micrófonos y luces seguro aquí no pasa nada". Pienso mientras mis amigos caminan detrás como buscando en mí su escudo.

-Acá no pasa nada, en la plaza de Caycedo no roban, menos a esta hora.

Ya son las diez de la mañana y mi ceño empieza a fruncirse por el irradiante sol, mientras le digo a una de mis amigas que no se preocupe y deje el visaje que aquí estamos seguros.

-Es mejor que nos separemos, unos por un lado, otros por el otro, porque si nos ven llegando a tantos, seguramente las personas se van a intimidar y no van a querer hablar con nosotros.
-Bueno entonces nosotras dos nos vamos por este lado.- Dice Carolina, arrastrando a Lina del brazo hacia el otro extremo de la plaza.
-Listo, yo me quedo acá con Sonia. Sentémonos en ese murito, al lado de estos viejitos a ver qué pasa y ahora más tarde nos encontramos.- Digo yo.

Al único hombre dentro de nuestro grupo le daremos un nombre, que tal Maycol.

Maycol, se había encontrado unos minutos antes con un amigo del colegio a quien no veía desde hace años. Éste buscaba las mejores composiciones para tomar algunas fotos. Hablan un rato, no mucho, y unos minutos más tarde nos dicen que ya vienen, pues les hace falta un rollo en blanco y negro.

Estamos sentadas, Sonia y yo, en el murito en el que habíamos quedado. Esperamos y a los tres minutos, si no menos, vemos una cara conocida en medio de todo el ruido, el calor y la gente que camina por todas partes como sin rumbo alguno, como hormigas huérfanas de hormiguero. Es un compañero de la universidad, a quien le habían dejado el mismo trabajo y coincidencialmente escogió la plaza de Caycedo para buscar una historia.

-Hola

-Quihubo ¿Qué más?

- Nada, aquí esperando a ver si alguien nos habla, es que no queremos que sea forzada la cosa. Lo queremos más natural, vos sabés.

-Si claro. Yo tenía pensado lo mismo, simplemente sentarme a esperar y empezar diciendo: "Cómo le parece" o "Qué calor ¿no?" o algo así por el estilo.

Diciendo esto, nuestro compañero se fue acomodando al lado de nosotras.
Es preciso anotar que él no hace parte de nuestro grupo de trabajo, y que al juzgar por los sucesos que ocurrirán unos minutos después lo peor que le pudo pasar es encontrarse con nosotras.

Lleva la maleta de la universidad, una gorra y reloj, además de billetera con 50.000 pesos adentro.

De la nada, se nos aparece un tipo.

Muy bien madame, supongo que no se la puede culpar por ser sospechosa habiendo tantas ratas y sabandijas que andan sueltas por ahí. Mi nombre es Alexander Delarge.

Es uno de estos personajes mal vestidos, oliendo a chucha, con una cicatriz en la frente todavía fresca, húmeda y un tiro en el tobillo izquierdo que nos muestra con naturalidad. Nos pregunta que si somos de Bogotá. Resulta que mi amiga y el compañero de la gorra, el reloj y la billetera son de la capital. Yo al igual que el loco me entero justo en ese momento.

No ha sido edificante, sin duda, no estar en este agujero del infierno y zoológico humano por dos años más. Me Apalearon y golpearon los guardas animales, conocí criminales desagradables y pervertidos listos para abalanzarse encima de un delicioso joven como quien les cuenta esta historia.

Nos da la mano. Soy la tercera en dársela. Tengo un asco enorme pero pienso que si no lo hago como ellos lo hicieron anteriormente, seguro el hombre se siente mal.

Después de la respectiva y formal presentación con un extraño de la calle maloliente y herido, nos dice que viene del Cartucho, de la calle donde vivían los indigentes en Bogotá. Que lo habían desplazado con sus tres hijos, que están debajo del puente y que por eso está en Cali.

La mañana siguiente me llevaron a la institución mental Ludovico a las afueras de la ciudad, y me sentí un poquito triste por tener que decirle adiós a la comisaría, como siempre pasa cuando uno se acostumbra a un lugar.

Mientras tanto las otras dos niñas, siguen la historia de un discapacitado, en silla de ruedas quien muy formalmente les contó su vida. Maycol sigue comprando el rollo con su amigo.

El indigente nos pregunta sobre nuestra carrera, está interesado en saber qué estudiamos, le contamos que comunicación, y encantado dice las siguientes palabras:

-Jmmm, ustedes lo que tiene que hacer es hablar conmigo, yo tengo mil historias que contarles.
Ande yo caliente y ríase la gente Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno y las mañana de invierno naranjada y aguardiente, y ríase la gente. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como píldoras dorados, que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente, y ríase la gente. Ande yo caliente.

Parece que el loco hubiera estado en una de nuestras clases, en las que el profe nos explicó lo que teníamos que hacer. Que el personaje llegue por iniciativa propia a contarnos y a hablarnos. Encantados, seguimos escuchándolo, sin hacer caso a que anteriormente nos había dicho que llevaba un rato observándonos y que él nos pensaba robar, pero como mis amigos son de Bogotá y le habíamos dado la mano el no lo hará.

-Ustedes me cayeron bien, yo ando armado. Miren.

Se levanta la camisa con una mano y con la otra saca un cuchillo enorme que tiene guardado en la parte de atrás del pantalón. Se camufla perfecto con su camisa por fuera.

Yo me asusto. Al principio pensé que era inofensivo, pero cuando repetidas veces dice que sus intenciones no son robarnos, empiezo a dudar. Me intimido inmediatamente y creo que lo mismo le pasa a los otros dos estudiantes que están a mi lado.

Entre nosotros no hablamos, solo lo escuchamos decir repetidas veces todas las incoherencias que dice. Los viejitos, nuestras primeras intenciones de entrevista, por quienes nos dirigimos hasta la plaza de Caycedo, siguen sentados a mi otro lado. Hablan, leen el periódico y comparten uno que otro pensamiento político, la policía al frente.

Es un mundo apestoso porque ya no hay ley ni orden. Es un mundo apestoso porque deja que los jóvenes estén encima de los viejos. Este no es un mundo para un viejo ¿Qué clase de mundo es este? Los hombres en la luna y hombres que giran alrededor de la tierra y a nadie le importa ya la ley y el orden.

Ni mi amiga ni yo, somos abordadas por el hombre, pero el pelado de la gorra, el reloj y la billetera parece ser el blanco fijo de nuestro nuevo amigo.

-Pasáme el reloj.

Mi amigo duda, lo mira con cara de "por favor no me vas a robar".

-Pasáme el reloj.

Insiste el individuo.

-¿Es que no confiás en mi o qué? Yo no te voy a robar.

De manera agresiva y exaltada señala con la mano para que le de el reloj o le saca el cuchillo.

El man, más asustado que nosotras dos juntas, se quita el reloj y con las manos temblorosas se lo pasa. El loco, con el reloj en las manos le dice que aunque este fuera de oro, jamás lo robaría porque él no le hace daño a la gente que no lo desprecia. Le devuelve el reloj a mi amigo, sin ningún problema. Este se lo pone tembloroso y el tenso soliloquio del loco continúa su curso.

De la misma manera lo hace con su maleta de la universidad, con el reloj del amigo de Maycol que en ese momento ya ha llegado con él al lugar de los hechos, rollo en mano.

La maleta de Maycol rellena de cámaras, trípodes, etc., el celular del man de la gorra, el reloj y la billetera y finalmente la billetera del man, corren con la misma suerte de ser tomadas y devueltas por sus asquerosas manos.

-Pasáme la billetera.

Le dijo el loco a mi amigo.

No entiendo todavía como se la da, como no le dice que no tiene billetera, o no sé, a uno se le ocurre cualquier cosa, pero no va entregando la billetera a un loco de la calle así tan olímpicamente. Claro, el loco ya había devuelto los relojes, el celular y las maletas que se había echado al hombro. Todo el mundo tiene sus cosas de vuelta.

El man de manera consecutiva nos muestra el cuchillo pero nunca lo saca completamente, por lo que siempre pienso que jamás nos hará daño.

El man del reloj, la gorra y la billetera, le pasa la billetera.

El loco en un acto veloz de prestidigitación le saca el billete de 50 y le devuelve la billetera.
Hay varias maneras de comerse a una persona. Empezando porque debe ser diferente comerse a una mujer que comerse a un hombre. Yo he visto comer hombre pero no mujeres. No se si me gustaría ver comer a una mujer alguna vez. Debe ser muy diferente. Lo que yo por mi parte conozco, son tres maneras de comerse a un hombre. Se puede partir en seis pedazos a la persona: cabeza, tronco, brazos, pelvis, muslos, piernas incluyendo claro está manos y pies.
Da la vuelta, se arrodilla, se da la bendición dos veces y se va caminando, no sin antes arrebatarme de las manos el rollo a blanco y negro que habían comprado.

Sí, se lo lleva en la mano. Nadie entiende por qué ni para qué. Tal vez para dejarnos más atónitos de lo que estamos. Nadie entiende nada. Pasan minuto y medio de silencio, el pelado mira su billetera y dice:

-Jueputa me robaron.
Maycol, la víctima y el amigo de Maycol corren tras el loco, que por cierto salió más vivo que todos nosotros juntos.

Mi amiga y yo nos quedamos momificadas en el murito donde nos habían robado y nadie se había dado cuenta.

Al poco tiempo, no más de cinco minutos y mientras estos corren inútilmente tras el ladrón, se nos acerca un pelado de la calle, de estos que no son muy diferentes al tipo que nos acababa de robar y nos dice:

-Ese man las terapió ¿O qué?"

Y sin entender a lo que se refiere nos cuenta que a su novia y a una amiga de su novia, también las había robado y él está que busca al loco.

-¿Por dónde se fue? Es que estaba cuadrando la cicla y no alcancé a verlo. ¿Cómo lo dejaron ir? Yo venía por esa rata.

Sin pronunciar una palabra, y todavía pasmadas le señalamos con la mano por donde el tipo se había ido hacía apenas unos minutos.

Este, con la mano dentro de la mochila que lleva colgada, sale corriendo tras el rastro del loco.
Maycol, su amigo y el pelado de la gorra, el reloj y la billetera sin plata vuelven sin respuesta, mejor dicho sin plata.

-Fue inútil. -dice Maycol. - En el momento en el que el loco se fue, venía la policía a recoger a los vendedores ambulantes, entonces la gente lo camufló y lo perdimos de vista desde el principio. Bueno, ya qué, mejor abrámonos de aquí.

Las dos niñas que desde el principio se habían separado del grupo llegan con una muy buena historia sobre un minusválido que lloró como dos veces mientras narraba su vida. Ellas, inocentes de lo que había pasado, se quedan boquiabiertas ante nuestra historia.

________________________________________
[i] Este cuento contiene citas textuales de La Naranja Mecánica De Stanley Kubrick, basada en una novela de Anthony Burgess, El Gato Negro de Edgar Alan Poe, Calibalismo e Infección de Andrés Caicedo y Ande yo caliente y ríase la gente de Luís De Góngora

TE CONOZCO BACALAO, AUNQUE VENGAS DISFRAZADO

TE CONOZCO BACALAO, AUNQUE VENGAS DISFRAZADO

Toco, entro, subo, bajo. Pienso.

Tengo hambre, busco algo en la nevera. Pienso. En la vida, en esta casa, en él, en mí, en nada. Pienso.

Hace calor, me exaspera la ropa, estos putos bluyines apretados que están de moda. Tengo goticas de sudor entre las tetas. Me empieza el dolor de cabeza. Frunzo el ceño. Que mierda, que puto calor de mierda. Pienso.

Me quito la ropa. Adiós bluyines apretados de moda que odio. Con ellos se van los calzones. Fuera blusa. De la misma manera, el brasier es arrastrado por la blusa. Quedo desnuda. Qué felicidad. Así es como más me gusta estar. Despojada de todo.

Subo, bajo, voy, vengo. Pienso. Qué silencio. Qué asco.

Busco entre mis discos y aparece "Lo más bravo de la salsa". Lo pongo, la aguja está como jodida pero funciona. Prendo un cigarro. Y el humo baila, se tongonea de un lado al otro al song de la salsa.

Y con él se dejan venir las mejores canciones de la salsa vieja. De esa pesada. De esa que se baila en "Tintindeo" los viernes por la noche.

Repentinamente una ambulancia rompe angustiosamente con la tranquilidad de la tarde. Es como si le gritara a la ciudad, a nosotros, que permiso, que es importante, que se trata de un asunto de vida o muerte.

Sufro mucho y al saber que no te has muerto, y al mirar aquel retrato.

No te has muerto. En tu rostro yo comprendo, la maldad de tu querer, falsedad en tu mirar. No te has muerto.

El sudor empieza a desaparecer de mi cuerpo. El viento tibio, ese de las cuatro de la tarde en Cali. Ese que amo, me acaricia. Y la salsa sigue su curso. El turno ahora es para esta canción que me trae buenos recuerdos. Es que me pasó. Me comí la manzana del pecado.

Yo estaba con mi amorcito. Amorcito que quería. Haciendo cositas tontas, cositas que no debía. O que sí debía. ¿Quién es el encargado de decir qué es lo debido y que no? Vuelvo y pienso. A veces odio pensar tanto.

Saco entonces la libretica de siempre. La de los pensamientos. Un lápiz, un lapicero. No importa lo que sea. Necesito algo con que escribir. Busco en este desorden. Hay ropa tirada por todas partes, no sólo la que me acabo de quitar, también la ropa de ayer, de antes de ayer, del fin de semana pasado. Jueputa. Pienso. ¿Dónde demonios habrá algo con que escribir?

Entro, salgo, subo, bajo, busco. Pienso.

Marcador borrable para tablero Edding 350 capp off board marker recargable (col.001-004).
No importa. No es el caso. Necesito escribir. Necesito resetear mi cerebro.

Pienso. Pienso. Pienso.

Disfrutando del viento a mis anchas, recostada en la baranda del balcón, el vecino de enfrente empieza a guindarme. Mucho imbécil. Pienso.

Libretica de los pensamiento en mano, marcador borrable para tablero Edding 350 capp off board marker recargable (col.001-004) en la otra mano.

Escupo sin parar todos mis pensamientos, mis deseos, mis frustraciones, mi felicidad y mi amargura. No paro hasta no necesitarlo. Ni siquiera me detengo a pensar en lo que escribo. Parece que el marcador fuera escribiendo solo, caminando solo por entre los renglones de la libreta. Esta bailando al ritmo del "Jala-Jala". Me emociona esta canción. ¡Qué felicidad!
Me entran las ganas de bailar. Y guepa que viva la salsa guepa.

Y el teléfono suena. Es él. Que ya me cae, que esté lista. Lista estoy hace rato, pienso. Que es una sorpresa, que ahora me doy cuenta de qué se trata. Que bueno, listo, caiga que acá lo espero, que lista estoy hace rato, que arrime cuando quiera.

Comején, comején. Jueputa. Pero si no estoy lista. Pienso.

Corro a la ducha. Agua tibia. Vidrio y espejo empañados.

Vuelve, te necesito amor. Vuelve, yo aquí te esperare. Vuelve. Guepa. Que viva la música y guepa.

Me depilo una pierna, después la otra. Mierda. Me corté. Pienso. Odio estas putas cuchillas baratas. Sangre por un lado, agua con espuma por el otro. Se mezclan en el piso. Lentamente se van por entre las rendijas del sifón. En cuestión de segundos no hay rastro de la herida. Se trata de tiempo. De darle tiempo al tiempo. Pienso.

Sangre mi pecho la herida en mis ojos lágrimas de amor. Se marchó la preferida, la que le entregué todo mi amor.

Jabón, Shampoo y vapor.

Toalla en la cabeza.

Din dun. Suena el timbre.

Corro, entro, salgo, bajo, subo. Pienso. Y abro la puerta.

Es él. Ay ay ay Micaela se botó.

¿Ya estás lista? Sí, ya estoy lista. Entrá y esperáme me pongo algo de ropa.

No. Pero si así estás linda. Así es como más me gusta verte. Probá esta hierba. Me la acabo de conseguir. Es de la buena. La pruebo. Está buena. Pienso. Pero que babosada. ¿Acaso era esta la sorpresa? Pero es que esto ya no me sorprende. Pienso.

¿Ve y a qué se debe la rumba? ¿Por qué tenés esa música tan duro?

Pues porque es viernes. Y porque vos me tenés una sorpresa. Que llegué a mi apartamento y me pude deshacer de los bluyines apretados que odio. Encontré buena compañía. Un disco de salsa que se me había envolatado apareció por ahí. Lo puse. Me enrumbé sola, desnuda, y me deshice de un par de pensamiento que me tenían desesperada. Ya no estoy pensando tanto. Por lo menos no en existencialismos. Ahora pienso en vos. Pienso.